Hoy hace 2 meses que abrazamos por primera vez a nuestra preciosa hija Sara Nhung, 2 meses de de una nueva vida que disfrutamos a su lado.
Ella parece que se ha adaptado muy bien, come muy bien, duerme muy bien y, como dice su abuelita, es muy agradecida porque te regala sonrisas por doquier, con cada carantoña que le haces. Sonrisas con boca abierta de par en par, con ese hollito que le sale en su lado derecho, está para comérsela.
Desde hace 10 dias más o menos ya dice MAMA, bueno mmmmmmamammmamam. Fue a raiz de que le pusieran las vacunas de los 4 meses, que la pobre se puso con fiebrecilla. No sé si identificarlo conmigo porque se llevaba todo el dia diciendolo, pero yo sólo de escucharlo me emocionaba. Estaba todo el dia diciéndolo y echandome los brazos para que la cogiera, ¿no es para emocionarse?. Para eso y para estar agradecida de por vida por el regalo que me enviado el cielo.
Llevo estos 2 meses reservándola bastante para que ella se adapte bien y elaboremos ese ansiado apego que tanto deseamos sus papis. Aún es pronto, creo, pero cuando está con otra persona y me echa los brazos, creo que algo vamos consiguiendo.
El dia a dia con ella, es agotador, pero ando feliz por todos los rincones, cuando paseo con ella, cuando nos sentamos en el jardin a llamar a los pajaritos, cuando me meto con ella en su alfombra de juego, cuando busca mi mano para dormir, cuando necesita mis brazos, y tantos y tantos momentos que superan con creces a todo lo que yo esperaba a su lado. Me tiene loquita de amor, tanto que me parece raro que la gente no se dé cuenta de todo lo bueno que me está pasando. Me siento como la mujer más feliz del mundo, pero siento que yo sólo lo sé. Es una sensación extraña y muy dificil de explicar, porque además cuando me preguntan cómo estoy, tampoco sé emplear las palabras adecuadas para explicarlo. Hasta hace poco andaba en una nube, sólo veía a mi hija, y sólo pensaba en ella. Ahora ya estoy un poco más en el mundo e intentando disfrutar mi tesoro con los demás.
Por ahora no concibo la idea de separarme de ella ni un segundo. Al instante la echo muchisimo de menos. Hace que te sientes muy frágil, pero a la vez muy fuerte, porque por ella haria cualquier cosa. Y ya nunca me siento sóla porque ella lo llena todo.
En fin que aqui os dejo este empalagamiento de sentimientos, pero es asi como lo siento, o quizás más, porque hay veces que te duele el corazón de quererla tanto, como dice la canción.
Ahi os dejo una foto de mi princesa, que si bien no me gusta mucho colgar fotos, creo que una imagen algunas veces es mejor que las palabras. Creo que ella está feliz también.
Mirando a papá.
